Es un placer adentrarse en estos paisajes llenos de vida y rebosantes de verdor de nuestro monteverde. De acuerdo que fue durante los meses más lluviosos del año y que es en las medianías del Norte de Gran Canaria..., pero poco tiene que ver con los agrestes paisajes de Fataga o las dunas de Maspalomas. Y es que el calificativo de continente en miniatura no es gratuito.
Además del placer estético, estos paisajes acogen a una gran variedad de hábitats para la fauna. De hecho no creo que con estos paisajes se ponga en duda la posibilidad de reintroducir la paloma turqué en nuestra Isla. Cosa bien diferente es que se necesita aumentar considerablemente la extensión de la laurisilva, no sólo para la reintroducción de especies perdidas del elenco insular sino para la fijación de suelo, para recargar agua en el acuífero o, simplemente, por el disfrute estético, que no todo va a tener un destino utilitarista.
Y es que necesitamos una Isla para vivir y no sólo para sobrevivir. Mientras disfrutemos de estos rincones.
miércoles, 2 de mayo de 2018
miércoles, 18 de abril de 2018
A la gresca
Las hormonas estaban a flor de piel y cada una de estas gallinetas comunes trataban de defender su primacía. Las peleas se sucedían, pero esta duró casi diez minutos, de manera que me permitió encuadrar, enfocar y hacer una serie de varios cientos de fotos. Evidentemente la mayoría se fueron a la papelera, bien por repetidas o por carentes de interés o por desenfocadas. Afortunadamente la luz estaba de mi parte y me cogió con la cámara preparada. Al final, como siempre, uno de los ejemplares cedió y al cabo de unos minutos convivían como si nunca hubiese pasado nada.
lunes, 2 de abril de 2018
Anátidas
Hacía once años que no fotografiaba al ánade rabudo, así que cuando el pasado mes de febrero tuve la oportunidad no lo pensé dos veces. De paso, aproveché para fotografiar el tarro canelo y al ánade real. Las tres especies convivían en perfecta armonía y, aunque la banda oriental de Gran Canaria no se prodiga en ejemplares de estas palmípedas (a diferencia de las grandes masas de aguas continentales de España), al menos habían tres especies juntas.
Tanto el tarro canelo como el ánade rabudo se mostraban bastante recelosas, así que tuve que fotografiarlas con todos los milímetros que poseía (900). Esto era especialmente difícil cuando levantaban el vuelo, porque simplemente encuadrarlo ya era una hazaña.
Al final creo que no quedó mal del todo y, especialmente, fueron un par de sesiones donde la desconexión con la cotidianidad fue total. Los que hacen fotografías de este tipo saben de lo que hablo.
Ánade real
Tanto el tarro canelo como el ánade rabudo se mostraban bastante recelosas, así que tuve que fotografiarlas con todos los milímetros que poseía (900). Esto era especialmente difícil cuando levantaban el vuelo, porque simplemente encuadrarlo ya era una hazaña.
Al final creo que no quedó mal del todo y, especialmente, fueron un par de sesiones donde la desconexión con la cotidianidad fue total. Los que hacen fotografías de este tipo saben de lo que hablo.
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| Ánade rabudo |
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| Ánade rabudo |
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| Ánade rabudo |
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| Ánade rabudo |
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| Ánade rabudo |
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| Ánade real |
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| Ánade real |
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| Ánade real |
Ánade real![]() |
| Ánade real |
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