lunes, 3 de noviembre de 2014

Halcón de Eleonor 2

Decía Napoleón que la única filosofía que conocía era la constancia. Viene la frase a colación porque a veces es la única forma de cambiar una buena foto por una foto de excelencia. En ese ánimo este año volvimos a recorrer durante varios días las cumbres de Gran Canaria, buscando una foto excelente de los halcones de Eleonor que habitualmente nos visitan durante su periodo prenupcial (véase entrada del año pasado). Desafortunadamente, mis esfuerzos no mejoraron mis fotos, pero al menos pude compartir algunas jornadas de campo con los compañeros de lance.
En las tres primeras fotos pueden ver un ejemplar melánico, en la cuarta uno de coloración normal y en la última (extremadamente recortada) cómo un ejemplar captura un insecto en pleno vuelo, posiblemente un Buprestis bertheloti que tanto gustan de los troncos quemados de pino canario para desarrollar sus etapas preimaginales.
Habrá que seguir los consejos de Napoleón y volverlo a intentar el próximo año.






lunes, 13 de octubre de 2014

En el bebedero

Hoy ha vuelto a caer una llovizna en el sur de Gran Canaria. Hoy recuerdo una de las últimas sesiones (marzo) que hice en un par de bebederos en esa parte de la isla. Camachuelos trompeteros (aún con plumaje de cría), gorriones morunos, bisbitas... acudían a reponerse de la sed.
Con la llegada de las lluvias el campo empezará a verdear y en dos o tres meses se dispararán los ciclos reproductivos de estas especies esteparias, que tras catorce años fotografiando siguen sorprendiéndome.










domingo, 5 de octubre de 2014

Cría de gavilán

Como biólogo profesional se cuan delicado es el periodo de cría de las aves, así que estuvimos esperando durante más de siete años para encontrar un nido adecuado. Al final, un compañero ingeniero de montes me avisó de uno que estaba en una zona sometida a tratamientos silvícolas. Lo primero que logramos con su colaboración fue apartarlos para que los animales, que aún estaban con los cortejos, no tuvieran molestias. Después esperamos varias semanas a que los pollos estuvieran bien crecidos para que las posibilidades de abandono fueran mínimas.
La razón de seleccionar este nido era su ubicación: estaba a relativamente poca altura, le entraba algo de luz y, sobretodo, que podíamos fotografiarlo desde una carretera asfaltada transitada por personas y vehículos. De hecho, podíamos haber hecho las fotos desde el interior del coche. La dificultad era que precisamente el tránsito de personas nos obligaba a adoptar medidas para no dar pistas a los transeúntes de su existencia y evitar atraer la atención sobre él pues, probablemente,  se hubiese acabado malogrando.
Como se puede observar en las fotos, al final salieron unos hermosos ejemplares que hoy vuelan en los bosques de Gran Canaria.